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martes, 29 de diciembre de 2015

EBI – Planificación de las clases de 2016

Enero


OBJETIVO DE LA LECCIÓN:


OBJETIVO: Llevar al niño a ser obediente a los padres y a las autoridades.
LECCIÓN:
ES MUY BUENO SER OBEDIENTE
"Tomó, pues, el SEÑOR Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. Y mandó el SEÑOR Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.” (Génesis 2:15-17)

Todo lo que Dios hizo era perfecto. Él es tan maravilloso que primero preparó el paraíso, con un lindo jardín, varias flores de colores diferentes, diversos árboles con frutos deliciosos, ríos y cascadas cristalinas. 

Encuentre más sobre el tema en nuestra reunión mensual :)

Obedezca hasta en las cosas pequeñitas
*La obediencia protege
*CONCLUSIÓNObedecer es ser inteligente. Ese es el secreto para ser un vencedor.

Nuestra Reunión Mensual será Domingo a las 14h le espero :) besitos

sábado, 28 de noviembre de 2015

Plan Diciembre - Gedeón



OBJETIVO: Llevar a los niños a que sepan que Gedeón fue un hombre de mucha fe y conocía las Promesas de Dios para Su pueblo. Viendo que los enemigos los afrentaban y ridiculizaban a Dios, se indignó pidiéndole a Dios una solución.

LECCIÓN:

LA INDIGNACIÓN DEL VENCEDOR

“Cuando el Ángel del Señor se le apareció a Gedeón, le dijo: ¡El Señor está contigo, guerrero valiente! Pero, Señor —replicó Gedeón—, si Dios está con nosotros, ¿cómo es que nos sucede todo esto? ¿Dónde están todas las maravillas que nos contaban nuestros padres?”
Gedeón vivió en una época en la que el pueblo de Dios estaba siendo perseguido por los enemigos. El pueblo trabajaba y producía, pero vivía en la miseria porque le robaban.
Cada tanto, los enemigos venían y robaban todo lo que el pueblo había producido.

Por eso, Gedeón se indignó contra la situación.

Él sabía Quién era Dios. Conocía las historias del pasado, de cómo Dios había liberado al pueblo de Israel de la esclavitud en Egipto, enviando plagas para que Faraón los dejara ir.
Sabía que, cuando el pueblo había sido acorralado por el ejército y había quedado entre el ejército y el mar, ¡Dios había abierto el Mar Rojo para que el pueblo pasara, de manera extraordinaria, de modo que las aguas del mar quedaron como si fueran una pared a la izquierda y a la derecha del pueblo, y todos ellos pisaron en tierra seca en el medio del mar!

Años después, lo mismo sucedió con el río Jordán.
Para que el pueblo llegara a la Tierra Prometida.
Y, a cada batalla para conquistar la Tierra Prometida, Dios le daba la victoria a ese pueblo.
Así, lograron establecerse y prosperaron.
¡Gedeón sabía todo eso y mucho más!
Conocía la historia de Abraham y cómo Dios siempre le había sido fiel.
Conocía la historia de Josué y las victorias que Dios le había dado al pueblo.
Conocía la historia de Noé y cómo Dios lo había salvado del diluvio.
Oía las historias maravillosas de ese Dios poderoso que había salvado a su pueblo de manera extraordinaria.
Y, ahora, ese mismo pueblo estaba oprimido y derrotado, viviendo en la miseria y con miedo, al punto de tener que esconderse y aceptar ser robado por los enemigos.

¿Cómo podría aceptar eso, sabiendo todo lo que sabía?

Y, si ese Dios poderoso y maravilloso realmente estuviera con él, ¿cómo estaban sucediendo esas cosas horribles?
Entonces, Gedeón se indignó contra esa situación.
Si Dios estaba con él, esa situación vergonzosa no podía continuar.
Él no se indignó contra Dios, sino que se indignó contra la situación.
Al igual que él, podemos actuar de la misma forma.
Esto es la fe inteligente. Si Dios está con nosotros entonces Su Palabra tiene que cumplirse en nuestra vida y en la de nuestra familia.

Vos podés - y debés - indignarte contra la situación y aliarte con Dios contra el mal que ha destruido a tu familia o estorbado tu vida.

La indignación no es rebeldía.

La rebeldía tiene que ver con la desobediencia, y eso está mal.
La indignación tiene que ver con no aceptar la situación justamente por saber que esa situación no tiene nada que ver con Dios.
Gedeón era un indignado, pero no era rebelde.
Él tenía temor a Dios y justamente por respetarlo y saber quién era Él, no aceptaba esa situación.
No te conformes con la situación, ni te acobardes frente a las dificultades.
Si entregaste tu vida a Dios de cuerpo, alma y espíritu, tenés el derecho de tener una vida de calidad.
Él está a tu lado y quiere ser tu aliado contra todas las dificultades.
En la vida siempre tendremos problemas, pero con Dios venceremos todos los problemas que vengan.
Él nos garantiza la victoria y podemos exigir eso de Él.
No de una forma desconsiderada, sino exigirle por saber que Él no miente.
Él no se enojó cuando Gedeón Le preguntó por qué pasaban esas cosas si ël estaba con ellos.
Pero Dios no dijo que estaba con el pueblo, dijo que estaba con Gedeón.
El pueblo estaba clamando por la liberación, pero aún había muchas cosas incorrectas en medio a ellos.
Tenían incluso un altar para un Dios extraño llamado Baal.
Para que Dios pudiera estar con ellos iban a tener que reconciliarse con Él.
Dios es Santo y, para andar con Él, también tenemos que ser santos.
Debemos apartarnos de lo que no Le agrada.
Debemos cuidar nuestro comportamiento para no mentir, no ser maliciosos, perdonar, ayudar a los demás, oír y obedecer a nuestros padres y a Dios, en fin, tener actitudes de un hijo de Dios.
En la parte de arriba del Altar del Templo de Salomón, en San Pablo, está escrito: “Santidad al Señor”.
En el lugar más importante de aquel lindo Templo está escrito lo que debe estar grabado en nuestro corazón y en nuestra mente.

¿Qué significa “Santidad al Señor”?

Significa separarse para Dios, como Su propiedad exclusiva.
La Biblia dice que nuestro cuerpo es Templo del Espíritu Santo.
Él quiere habitar dentro de nosotros.
El Espíritu Santo viene a habitar en aquellos que buscan esa santidad.
Y quien tiene el Espíritu Santo tiene los pensamientos de Dios.
No te quejes, indignate en contra de la situación y creé en Dios.
Cuando ves una situación en tu vida que no está bien, que parece injusta, viene una indignación desde el fondo.
Esa es la energía de la indignación.
Usá la fuerza de tu indignación de una manera positiva, y no negativamente.
Usarla de una manera negativa es utilizarla para quejarse, culpar a los demás y volverse rebelde.
Usarla de manera positiva es usarla como combustible de la fe.
La fe es la certeza de las cosas que se esperan.
Por ejemplo, si tus padres están peleándose y vos sabés que Dios quiere que ellos sean felices.
Entonces, no es correcto que estén peleándose.
En lugar de gritarles o alterarte, podés colocar la energía generada por esa indignación en la certeza de que esa relación va a ser restaurada y ellos van a estar bien.
Podés hablar con Dios, en oración, ¿recordás lo que dijimos sobre la oración?
En tu cuarto, sin que nadie vea, usá el nombre de Jesús, expulsá el mal que está causando la división en tu familia, pedile a Dios que cuide a tu familia y bendiga tu casa.
Tené la certeza de que la situación va a resolverse y hacé un pacto con Dios, para que tu vida sea de Él y, así, verás Su voluntad siendo hecha.
Gedeón sacó cosas incorrectas de su vida, sacrificó, obedeció a Dios y fue a la guerra contra los enemigos con un ejército muy pequeño. Pero tuvo coraje porque confiaba en la Palabra de Dios.
Él usó la indignación como combustible de su fe y logró vencer a varios ejércitos.
Logró liberar a su pueblo y aliarse a Dios con la fuerza de su indignación, que le dio la valentía que no tenía.
Dios no cambió, continúa siendo el mismo Dios de Gedeón.

CONCLUSIÓN:

No te conformes con la situación, ni te acobardes frente a las dificultades.
Sé un niño que piensa y Le exige a Dios Su Palabra, en su vida y la de su familia.

Observaciones para las tías:

Hacerles preguntas a los niños ( las que colocamos debajo son sugerencias que pueden ser usadas, pero la tía, que conoce a los niños y está con ellos en el momento de la clase, puede- y debe- crear sus propias preguntas relacionadas al tema, para interactuar con ellos y hacerlos pensar, aplicando su propia vida a lo que oyeron.)

Pedir testimonios (es importante que los niños vean el resultado de lo que ha sido predicado.

Así como el pastor muestra los testimonios de transformación de vida, es importante que la tía también muestre testimonios.
Converse con los niños y vea qué hicieron esas enseñanzas es sus vidas.
Usted se sorprenderá y el Espíritu Santo orientará su trabajo.)

Sugerencia sobre las preguntas:

¿Hay alguna situación en tu vida que te cause indignación?
¿Quién estaba conforme con la situación y, después de haber oído, aprendió a usar la indignación y vio el resultado? (Esa pregunta debe realizarse a lo largo del mes, después de que el niño ya haya estado en algunas clases sobre el tema.)

Nota:

Ínteractuar con los niños de acuerdo con las respuestas.

Pedirle dirección al Espíritu Santo.

Saber darle ejemplos al niño para que reciba, cada día, una enseñanza extra. Los temas son mensuales, pero las tías deben enriquecerlos con ejemplos diariamente.

Frases clave para orientar la clase de los niños menores:

Gedeón conocía las maravillas que Dios había hecho.
Si Dios estaba con Él, esa situación horrible no podía continuar.
Indignate contra el mal y aliate a Dios.

Indignación no es rebeldía
Dios nos garantiza la victoria y podemos exigirle eso.
Apartate de lo que no Le agrada a Dios.

Quien tiene el Espíritu Santo, tiene los pensamientos de Dios.
No te quejes, indignate en contra de la situación y creé en Dios.
Hacé un pacto con Dios para vencer.

jueves, 1 de octubre de 2015

PLAN MENSUAL DE OCTUBRE 2015 - Completo

OBJETIVO DE LA LECCIÓN:
EL PODER DE LA ORACIÓN
OBJETIVO: Mostrar que la fe es el canal que nos conecta a Dios. Enseñarles a los niños que siempre debemos estar ejercitando la fe. Y a través de la oración creemos que, en Su tiempo, Dios responderá.
LECCIÓN:
APRENDÉ A HABLAR CON DIOS
Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis." Mateo 21:22
La oración es el medio que tenemos para comunicarle nuestras necesidades a Dios, hablando directamente con Él.
Pero, ¿cómo orar?
¿Cuál es el secreto para que la oración sea eficaz y no solo un ritual religioso?
No existe ninguna ley que diga cómo debe ser una oración, pero existen algunas cositas que necesitás saber sobre esta poderosa arma.
Primero, aprendé lo que una oración no es:
-Una plegaria memorizada no es una oración.
-Repetir siempre las mismas palabras no es una oración.
Orar es hablar con Dios, como si estuviéramos hablando con un Rey y amigo.
El lenguaje usado en la oración debe ser natural.
La oración proviene de tu mente, por eso no es algo memorizado o repetido como si fueras un robot.
No es una plegaria.
Es decir, es lo que estás sintiendo o pensando, de manera clara y sincera, por medio de una conversación inteligente con Dios.
Estamos formados por tres partes: el cuerpo, al alma y el espíritu.
El cuerpo es la parte física, la que podemos tocar.
El alma son nuestras emociones y deseos.
El espíritu es nuestra mente, nuestros pensamientos.
Dios es Espíritu.
Por eso, la comunicación con Él debe ser directamente desde nuestro espíritu hacia Su Espíritu.
Eso es oración.
Tu inteligencia conectada a la inteligencia de Dios.
No debemos orar para que la persona que está a nuestro lado oiga.
Ni necesitamos buscar palabras bonitas para hablar.
Dios quiere oír nuestra sinceridad inclusive porque Él ya conoce nuestro corazón y nuestros pensamientos.
¿Recuerdas que dijimos hace algunos meses atrás que Dios es omnipotente, omnipresente e inocente?
Omnipotente es tener todo el poder.
Omnisciente es estar en todos los lugares.
Omnisciente es saberlo todo.
Es a ese Dios al que Le hacés tu oración.
Y forma parte de la oración usar el Nombre de Jesús.
Cuando usamos ese Nombre estamos autorizados a representar al Señor Jesús y, al instante, nuestra oración es oída porque el Señor Jesús nos rescató para Dios.
En ese Nombre nosotros tenemos la autoridad del propio Dios incluso para expulsar a los demonios.
El diablo no resiste al nombre de Jesús.
Aunque te veas débil y sin condiciones para luchar contra el mal, si usás el Nombre de Jesús, el diablo tiene que obedecer y salir porque es como si fueras el propio Señor Jesús ordenándoselo.
Es por eso que el pastor, cuando va a expulsar un demonio, ordena: "en el Nombre de Jesús, ¡sale!" y el demonio se va.
No es una palabra mágica, es un Nombre que tiene autoridad en el cielo, en la Tierra, en todo lugar.
Es Él Quien nos da acceso a Dios.
Otra palabra muy usada en las oraciones es "amén", que significa: "que así sea".
Al usarla, está determinado que sucederá aquello que tu oración pidió en el Nombre del Señor Jesús.
No aceptes en tu vida lo que no tiene que ver con Dios, Dios quiere lo mejor para nosotros y nos dio esas herramientas para lograr materializar lo que Él quiere en nuestra vida.
Por eso, no tenés que aceptar en tu vida lo que no tiene que ver con Dios.
No tenés que aceptar la derrota, la enfermedad y la destrucción de tu familia.
Y podés, a través de la oración, manifestar esa indignación.
Indignación no es rebelión, no es rebeldía.
Indignación contra la situación (y no contra Dios).
Es ir a contramano de los problemas.
Si tu familia se está destruyendo, podés orar para que sea reconstruida.
Podés entrar al baño, cerrar la puerta y hacer una oración parecida a la que oís que el pastor hace en la iglesia.
No es solo el pastor el que puede orar fuerte y ordenarle al diablo que deje a tu familia. ¡Vos también podés!
Es solo usar el Nombre de Jesús para representarlo.
Como no todos van a entender, podés encontrar un lugar aislado como el baño para hacer esa oración.
Y no necesitás gritar.
Podés hablar bajito.
O incluso hacer una oración sin hablar en voz alta, hablando solo dentro de tu mente. También funciona.
Lo importante es usar siempre el Nombre de Jesús, en cada oración.
Él es el que nos da el acceso a Dios y a la autoridad sobre el mal.
Mirá algunas de las formas de usar la oración:
Ni bien nos levantamos, debemos presentarle a Dios nuestro día para que todo vaya bien.
Al entregar nuestro día en las manos de Dios, confiamos de que todo lo que sucederá será lo mejor, para nuestro bien.
Al caer la noche, debemos agradecer por el día maravilloso que Dios nos dio.
A veces, el día no parece haber sido tan bueno, pero no tenemos noción de los problemas de los que Dios nos libró.
Ese debe ser nuestro compromiso antes de irnos a la cama, pues si logramos llegar hasta allí, ¡fue única y exclusivamente porque nuestro Señor lo permitió!
Ese es el pan nuestro de cada día, hablar con Dios y oír Su dulce voz.
Antes de cada comida debemos agradecerle por la comida que recibimos y pedirle a Dios que nunca falte el alimento en nuestra casa. Muchas personas no tienen qué comer porque el espíritu de la miseria entró en sus vidas. Dios, no es un dios de miseria, Él promete que comeremos lo mejor.
Entonces, si en tu casa no hay comida, podés indignarte contra el espíritu de la miseria y unirte a Dios para apartar ese mal de tu vida. Podés estar seguro de que si hacés una oración en el nombre de Jesús, creyendo en lo que estás diciendo, ese espíritu maligno saldrá y, poco a poco, tu familia se va a recuperar.
¡Pero no desistas! El diablo es como el piojo. ¿Ya tuviste piojos? No siempre se te va todo la primera vez que te ponés el remedio.
Hay que insistir, insistir, hasta que salga. ¡Quien insiste más es el que vence!
Y nadie será perezoso para librarse de un piojo porque nadie quiere que un piojo se mantenga picándolo para siempre. ¿No es cierto?
De la misma forma, nadie debe desistir de luchar contra el diablo y los demonios.
No le tengas miedo al diablo. Si tenés una relación con Dios, tenés autoridad para luchar contra el diablo. Es normal que el mal intente asustarnos, ¡pero Dios es mucho más fuerte!
Por eso tenemos que permanecer junto a Él.
Dios es un amigo muy cercano, es un amigo especial que tenés.
No dejamos de hablar con un amigo especial, ¿no es cierto?
Por eso, tenés que hacer de la oración un hábito diario.
Orá tres veces al día, como Daniel.
¿Te acordás que este año hablamos de Daniel? La Biblia dice que él oraba tres veces al día. Por eso, su fe era tan fuerte y era tan amigo de Dios.
¡Ellos conversaban todos los días!
Si conversás con una persona agradable todos los días, terminarás volviéndote amiga de esa persona.
Dios no habla con nosotros con una voz podamos oír. Si oís voces, pedí una oración fuerte, porque eso no es Dios hablando. Dios habla por medio de la Biblia y por medio de una certeza bien en el fondo de nuestra mente.
Tenemos que tener sensibilidad para entender cuando habla Dios. Y si tenés el hábito de la oración desarrollás esa sensibilidad. Vas a saber que es Dios respondiéndote y Él tendrá acceso libre a vos.
La palabra que viene de Dios no nos derrumba, al contrario, la Palabra que viene de Dios nos levanta, nos motiva, nos pone felices. Aun cuando nos tira de la oreja no es de una manera negativa o destructiva, sino enseñándonos a que nos volvamos mejores.
La oración es el puente que te conecta al Creador del Universo.
La oración es un pasaporte para llegar al Trono de Dios.
Podés estar en tu cuarto, pero, por la fe, en tu imaginación, transportarte al Trono de Dios, usando la oración.
La oración es el puente y el hilo que te une al Creador de todo el Universo. ¿Ya pensaste eso? Tenés acceso directamente al Padre. ¿Quién te dio ese acceso? ¡El Señor Jesús!
No te olvides que es importante que la oración sea desde la inteligencia.
No es una repetición.
Vos no empezás a hablar conmigo diciéndome: "Tía, yo te quiero, te quiero mucho tía, te quiero mucho, tía..."
No va a tener ningún sentido hablar así.
Tenés que ser directo y claro respecto a lo que querés.
Pero la oración no sirve solo para pedir, también sirve para desahogarse, diciendo lo que pasa en tu interior, o lo que estás sintiendo.
Cuando nadie parece oírlo, cuando a nadie le interesa lo que decís y te sentís solo y excluido, Dios quiere oír tu voz. A Él le importa y está a tu lado.
No estás solo.
Podés usar ese importante canal para conversar con Él como un gran amigo.
Mirá lo que dice la Biblia sobre eso:
"Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús." Filipenses 4:6-7
Entonces, todo aquello que te esté poniendo ansioso, podés y debés llevárselo a Dios en oración. Conversá con Él, entregá todo, todo, todo.
Imaginate poniendo todas tus ansiedades en el Altar, delante de Dios, mientras Le decís todo lo que está causándote ansiedad.
Entonces, tenés la promesa de que Su paz ¡va a guardar tu corazón y tu mente! La tranquilidad que necesitás está en esa enseñanza simple.
La oración también sirve para mantener nuestro corazón puro. ¿Te acordás que hablamos sobre eso?
Dios es Santo, por eso no podemos convivir con Él teniendo el corazón sucio de rencores y pecados.
La oración también sirve para pedir perdón por los pecados.
Todos los días debemos hacer eso, pidiendo perdón por los pecados que sabemos que cometemos e incluso por los que cometemos sin darnos cuenta.
También necesitamos estar muy atentos para no distraernos durante el día al punto de no separar un momento para hablar con nuestro Dios querido.
Siempre tenemos que acordarnos de ponerlo al frente de cada cosa que hacemos, desde una simple comida hasta aquella gran dificultad que enfrentamos en nuestra casa y en la escuela.
Es eso lo que Él quiere: participar de todos los momentos de nuestra vida.
Hay personas que piensan que a Dios solo Le importa lo que hacemos dentro de la iglesia y que somos demasiado despreciables para que Él se interese por nosotros, o que Él tiene mucho más que hacer que preocuparse por nuestros problemitas.
¡Pero Dios no es limitado!
No debemos limitarlo.
Él está preocupado por todo lo que sucede con nosotros, pero solo puede ponerse en acción si Lo invitamos.
Por eso, hacé que Él participe de toda tu vida.
Está atento para separar ese momento a solas con Él.
Mirá lo que el Señor Jesús orienta sobre eso:
"Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público."
Mateo 6:6
La oración es un momento tuyo con Dios.
CONCLUSIÓN:
Debemos acercarnos más a Dios por medio de la oración.
Es importante que no aceptes ningún mal en tu vida, reprenderlo siempre en el Nombre Poderoso del Señor Jesús.
Observaciones para las tías:
Hacerles preguntas a los niños, (las que ponemos a continuación son sugerencias que pueden utilizarse, pero la tía, que conoce a los niños y está con ellos en la clase, puede -y debe- crear sus propias preguntas, relacionadas al tema para interactuar mejor con ellos y hacerlos pensar, aplicando la propia vida a lo que oyeron.)
Pedir testimonios (es importante que los niños vean el resultado de lo que ha sido predicado, así como el pastor muestra los testimonios de transformación de vida, es importante que la tía también muestre testimonios. Converse con los niños y vea lo que esas enseñanzas han hecho en sus vidas. Usted se sorprenderá y el Espíritu Santo orientará su trabajo.

Importante: la tía debe orar con los niños, practicando lo que fue enseñado.
Sugerencia sobre preguntas:
¿Qué cosa puedes pedirle a Dios en oración?
¿Qué te ha angustiado?
¿Quién ha visto el resultado de esas oraciones? (Esta pregunta debe realizarse a lo largo del mes, después de que el niño ya ha asistido a algunas clases sobre el tema.)
Nota:
Interactuar con los niños según las respuestas.
Pedirle dirección al Espíritu Santo.
Saber dar ejemplos para que el niño reciba cada día una enseñanza extra.
Los temas son mensuales, pero las tías deben enriquecerlos con ejemplos diariamente.
Frases clave para dirigir la clase de los niños menores:
La oración viene de la mente, no es una plegaria dicha de memoria.
Cuando usamos el Nombre de Jesús, el diablo nos mira como si fuéramos el propio Jesús.
No aceptes en tu vida lo que no tiene que ver con Dios.
Orá al levantarte entregándole tu día a Dios; orá antes de comer agradeciéndole por la comida; orá antes de dormir agradeciéndole tu día.
El diablo es como un piojo, combatilo hasta que salga.
No le tengas miedo al diablo, Dios es más fuerte.
Si sos amigo de Dios, conversá todos los días con Él.
La oración es el puente que te conecta al Creador del Universo.
Contale todo lo que te pasa a Dios.
Imaginate poniendo todas las preocupaciones en el Altar, delante de Dios, mientras Le decís a Él todo lo que está causándote ansiedad.
Dios quiere participar en todos los momentos de tu vida.
Pedile perdón por tus pecados.
La oración es un momento tuyo con Dios.